Nos dirigimos a comer al distrito de Ueno. Un gran parque repleto de museos, templos, y hasta un zoo. En sus alrededores, callejuelas llenas de comercios variopintos: pescaderías, fruterías, zapaterías, ropa de marca, ropa del montón, hasta tiendas de golf…

De los museos poco puedo contar, optamos por no entrar a ninguno tras leer en Kirai que uno de los mejores museos de Tokio, si lo que uno quiere es conocer la historia de esta ciudad, es el Museo Edo.


Ueno from Ramses on Vimeo.

Decidimos finalizar el día en las alturas, en el cosmopolita barrio de Shinjuku. Llegamos demasiado tarde para subir al Gobierno de Tokyo, y en otros rascacielos te cobran unos 8 euros por acceder a ellos, por lo que nos dedicamos a buscar por todo el barrio el Edificio Sumitomo, un impresionante rascacielos de 52 plantas, cuya última (¿o era penúltima?) planta alberga varios restaurantes, por lo que el acceso es libre. Dar con él es un tanto dificil, porque aunque los rascacielos son eeeeenormes, tienen el nombre en un cartelito en la entrada bien peeeeeequeñito.
Pero lo encontramos, y allí estabamos nosotros, tomando un té en la planta 52 contemplando como Tokyo anochecía sobre nuestros pies…


Carreteras en el cielo


Rascacielos en Tokyo


Desde la planta 52 del Sumitomo

PD: La música del vídeo la ha puesto Ram, diciéndome que comienza una nueva sección: “¿qué es lo que suena?” en plan “adivina, adivinanza, ¿qué es lo que tiene el gato en la panza?” Humm…Estoy teniendo un Deja vú rollo Barrio Sésamo

Artículos relacionados