Zelofan

Stories, music, flyers & tech

He encontrado un gadget indispensable para los viajeros: Travel Plug Adaptor. Por fin, un solo cacharrito, para cualquier país del mundo.

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  • Decidimos acercanos al cruce de peatones más transitado del mundo: más de un millón de personas pisan sus rayas blancas y negras diariamente. Tokyo alberga 55 millones de ciudadanos (áreas perifericas incluidas), así que no es de extrañar que posea un punto así.

    Pero el primer día que traspasamos su boca de metro y salimos a su cruce, lo que más nos sorprendió no fue el bullicio, ni las pantallas gigantes de televisión, ni el caos organizado. Lo que más nos sorprendió fue la estatua de un perro, a cuyo alrededor acostumbran a quedar y reunirse los jóvenes tokyotas.

    La historia cuenta que tiempo atrás existió un profesor de universidad, al cual su fiel perro acompañaba todos los días hasta Shibuya, donde el profesor cogía el metro para ir a trabajar. El profesor envejeció y murió, tal como rige el orden natural de la vida. Tras su muerte, su fiel mascota siguió acudiendo a Shibuya todos los días hasta que también murió. El orden natural de la vida…

    En memoria de la fidelidad del can, y en recuerdo de un profesor que dedicó toda su vida a enseñar, el pueblo tokyota les hizo ese monumento, en el punto de la ciudad más transitado, y los jóvenes se han apropiado sabiamente del lugar.

    Para reafirmar aún más la filosofía y el respeto hacia el otro de esta cultura que no deja de fascinarme, al lado de la estatua del perro te encuentras con esto:

    ¿Increíble, no? En Japón esta prohíbido fumar en casi cualquier sitio, incluso en la calle sólo puedes hacerlo en zonas habilitadas para ello.

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  • Japón. 7 agosto 2008

    Nos dirigimos a comer al distrito de Ueno. Un gran parque repleto de museos, templos, y hasta un zoo. En sus alrededores, callejuelas llenas de comercios variopintos: pescaderías, fruterías, zapaterías, ropa de marca, ropa del montón, hasta tiendas de golf…

    De los museos poco puedo contar, optamos por no entrar a ninguno tras leer en Kirai que uno de los mejores museos de Tokio, si lo que uno quiere es conocer la historia de esta ciudad, es el Museo Edo.


    Ueno from Ramses on Vimeo.

    Decidimos finalizar el día en las alturas, en el cosmopolita barrio de Shinjuku. Llegamos demasiado tarde para subir al Gobierno de Tokyo, y en otros rascacielos te cobran unos 8 euros por acceder a ellos, por lo que nos dedicamos a buscar por todo el barrio el Edificio Sumitomo, un impresionante rascacielos de 52 plantas, cuya última (¿o era penúltima?) planta alberga varios restaurantes, por lo que el acceso es libre. Dar con él es un tanto dificil, porque aunque los rascacielos son eeeeenormes, tienen el nombre en un cartelito en la entrada bien peeeeeequeñito.
    Pero lo encontramos, y allí estabamos nosotros, tomando un té en la planta 52 contemplando como Tokyo anochecía sobre nuestros pies…


    Carreteras en el cielo


    Rascacielos en Tokyo


    Desde la planta 52 del Sumitomo

    PD: La música del vídeo la ha puesto Ram, diciéndome que comienza una nueva sección: “¿qué es lo que suena?” en plan “adivina, adivinanza, ¿qué es lo que tiene el gato en la panza?” Humm…Estoy teniendo un Deja vú rollo Barrio Sésamo

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  • Japón. Jueves, 7 agosto 2008

    El jet lag es alucinantemente odioso. Somos incapaces de poner un pie en el suelo a las 7 a.m., y, sin embargo, a las 2 de la madrugada estamos de vigilia…Huuum…¿Habrá serenos en Japón?

    Templo Senso-ji. Barrio de Asakusa.

    Tras un laberinto de calles comerciales donde intentan venderte objetos de todo tipo: palillos, gorras, kimonos, muñequitas japonesas, gatos de la suerte (eh! ¿no eran chinos estos gatos?), llegamos al primer Templo Japonés que ven nuestros ojos, el más importante de Tokyo: Senso-ji Temple.

    La religión mayoritaria en Japón es el Sintoísmo, y no el Budismo como solemos pensar la mayoría de occidentales (aunque hemos visto bastantes templos dedicados a Buda). Un japonés a lo largo de su vida puede acabar mezclando rituales, dioses y costumbres de varios credos, todos guardan en la historia (en mi opinión) un eje común: la consecución de un crecimiento interior que en las religiones occidentales resulta díficil encontrar.

    Me gusta esa posibilidad, ir cogiendo de cada religión aquello en lo que creo, y descartar lo que no me hace bien, lo que me coarta, hasta formar mi propia religión, la que mi cuerpo y mente necesitan para crecer y alcanzar la felicidad, el nirvana, o el quinto elemento si es lo que uno desea.

    Antes de entrar, conocemos varios rituales, más fijándonos en la gente que leyendo vanales guías. En casi todos los templos japoneses existen dos rituales fundamentales antes de entrar.

    A la entrada del templo hay una gran vasija, que me recordaba a la marmita de Obelix, en la cual hay cientos de barras de incienso encendidas. El ritual manda que debes dejar que su humo te envuelva la cara. ¿Para qué? No lo sabemos exactamente, buscando por la red he llegado a leer varios motivos, generalmente asociados a la buena suerte, ¡hasta he leído que debes dejar que el humo te de en la cara para ser más guapo.! Investigando, resulta que existe una ceremonia del incienso, menos conocida que la famosa ceremonia del té.

    También en todos los templos, existe una fuente de la que brotan generalmente varios chorros de agua, con cazos para un ritual encantador. Su costumbre manda que antes de entrar a orar, debes purificar tanto tu cuerpo como tu alma. Para ello, cogen agua en el cazo con la mano derecha y lavan su mano izquierda, cambian el cazo de mano y lavan su mano derecha. Vuelven a cambiar el cazo de mano, vierten un poco de agua en su mano izquierda y se enguajan los dientes (sin llegar a beber), y nuevamente lavan su mano izquierda (con la que han bebido). Ahora ya están listos para saludar a los dioses.

    A nosotros nos resultaba un ritual de lo más refrescante, ya que estabamos a 31 grados con un 90% de humedad. Se convirtió en nuestro ritual favorito, y conforme iban pasando los días, empecé a encontrarle el significado que estas gentes le dan. Entonces comencé a hacerlo sin bromas y sin preguntar el por qué. Sencillamente. En una sociedad global en la que dudo mucho que podamos ya purificarnos lo más mínimo, un breve gesto como este supone, a la vez, una señal de respeto, y un intento desesperado por aparecer ante los dioses lo más limpio posible.

    Si una es capaz de tirarse una hora en el baño acicalándose para una cita, ¿cómo no vas a hacerlo para un Dios? Los japoneses intentan conseguir la pureza de cuerpo y alma en 10 segundos mediante el elemento más puro que conoce el hombre: el agua. Ignoro de que período data este ritual.

    También probamos fortuna al módico precio de 100 yenes. A ver, hay un montón de cajoncitos numerados en carácteres japoneses, y un bote del que tú sacas uno de esos numeritos, como en la tómbola. Buscas tu cajoncito, lo abres, y…¡tatatachán! “La respuesta a tu futuro en él encontrarás”, como diría el sabio Yoda. ¿qué me tocó? “Regular Fortune”…(podía haber sido peor).

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  • Álbum de fotos de Japón

    Acompañando al diario de viaje de Nereida, he subido a Picasa algunas de las fotos que hicimos por Japón (¡con mi nueva cámara, sí!). Podéis ver el álbum en modo de galería o en modo presentación.

    Ahora me falta practicar un poco más con la cámara para mejorar la calidad, después de bajarme el manual en castellano o en inglés, porque con el japonés con el que venía no me he aclarado mucho :D

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  • Lunes, 4 agosto 2008. 10,15 a.m.

    Estoy sola en un bar del aeropuerto (Ram ha ido a por unas revistas para el vuelo). Esperando el embarque, que por el momento no parece sufrir retrasos.

    Sola, acabo de tomar conciencia de que en poco tiempo estaré pisando suelo japonés. Hasta la fecha, tanto preparativo, nervios, compras, búsquedas por internet… no me habían dejado pararme y ver la realidad: ¡Nos vamos al País del Sol Naciente! La que, sin duda, ocurra lo que ocurra, será una gran aventura.

    ¡Uff! Mariposas en el estómago….¡Allá vamos!

    Miércoles, 6 de agosto. 9,30 a.m.

    Una larga escala en Milano, 11 horas de vuelo en total, pero ya estamos aquí. El vuelo con Alitalia ha sido muy bueno. No tenemos imágenes porque justo al de delante nuestra le reprendieron por sacar su cámara (¡¿?!). Hemos viajado en un Boeing 737 (creo) con asientos amplios, almohadas, mantas, comida a lo largo del vuelo, y bebida cada vez que querías. Cada butaca contaba con una consola (antigua, pero servía para entretener), con videojuegos clásicos, películas en varios idiomas, música…

    Recogemos nuestra maleta, y emprendemos en el “Limousine Bus” (servicio express de autobuses Narita Airport - Tokyo, unos 55 minutos hasta Tokyo Station) el camino a la gran metrópoli. Con un sueño horrible, nuestros ojos son incapaces de cerrarse. Grandioso, futurista, colosal, Blade Ranner, pequeños, que pequeños somos…nuestras primeras impresiones…

    Dejamos maletas en el Hotel Kitcho (en el tranquilo barrio de Nihonbasi), y directos a Akihabara (el barrio de la electrónica). Nuestra segunda impresión: ¡Tokyo está loco!


    Chicas vestidas de muñecas mangas, 100 anuncios publicitarios en menos de 2 metros cuadrados, hombres anuncio al lado con megáfonos chillando, máquinas UFO con cómida y helados Hagen Daz (las de pinzas, que por 200 yenes puedes “atrapar” un premio), 1000 luminosos que hacen que te olvides en qué porción del día estas, si de noche, de día…

    Iniciamos nuestra búsqueda de una ganga fotográfica, pero regresamos sin éxito, en parte creo debido al flipe que llevamos y a que la tienda que Ram tenía controlada por internet no tenía existencias de la cámara que quería.


    Y…¡Oh! Primera sorpresa: aquí casi nadie habla inglés. Así que nos disponemos con buen humor a hacer uso de nuestros brazos y manos, y esgrimir nuestras mejores artes gesticulatorias durante los próximos 16 días.

    20,30 p.m. Estamos agotados…En 20 horas hemos dormido un total de 60 minutos. Regresamos al hotel.

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  • Ya hemos regresado de nuestra épica epopeya, en la que hemos andado 16 días con los ojos como platos, y la boca abierta en un permanente “¡Ooh…!”. Japón sorprende a cada paso que das, te hipnotiza y te envuelve, tanto en el caos de Tokyo como en la relajación de las colinas de Nara…

    Primero, pedir disculpas por un par de motivos principales:

    1º. Por no haber escrito nada durante el viaje. Las conexiones al final han estado más difíciles de lo que esta neófita en la red creía. Además, el iphone será maravilloso, el mejor invento del mundo, y todo lo que vosotros queráis, pero a la hora de escribir, o tienes el lapicito ese, o tus dedazos frustrantemente acaban siempre marcando la letra que no es…

    2º. Por no haber escrito nada durante el viaje. Porque cuando pillábamos un mínimo de conexión, ¿a qué no adivinais quién no la soltaba ni aún prometiéndole la luna…? ;) Y en los ryokanes con acceso libre casi siempre estaba pillado.

    Pero no importa, he tomado notas de todo a la antigua usanza: en mi cuaderno de viaje. Os iré dejando fotos, anécdotas, sensaciones, vídeos…a modo de diario con retardo. Y por ir con retraso precisamente, empezaré por el final de mi diario:

    “Me llevo muchas imágenes impresas en la memoria, y muchas sensaciones en la piel y en el gusto.

    Hemos visto mil templos, subido montañas, montado en bicicleta, en barco, en tren y hasta en funicular. He bañado mis pies en el Pacífico, nos hemos emocionado en el Teatro de Kabuki-za, aún sin entender una palabra. Hemos llorado de profunda tristeza en Hiroshima y de alegría en Hakone.

    Hemos saboreado mil platos, muchos de ellos aún sin identificar. Hemos comprado cientos de cosas, y hemos perdido otras para de golpe ganar una experiencia increíble (la cual ya relataré en su momento).

    Nos hemos encontrado con el bullicio de Tokio, que llega a agobiarte, a hacer que te sientas solo y libre al mismo tiempo; y nos hemos topado con la paz de las calles de una nocturna Miyajima.

    De los japoneses me quedo con la amabilidad de sus mayores, y con la sensación de libertad de sus jóvenes.

    Me sorprende cómo duermen en cualquier parte, y me pregunto si su nivel de vida estresante no estará relacionado, ya que en otras ciudades “más tranquilas” no hemos visto este fenómeno tanto.

    Me quedo también con la imagen de ancianos leyendo manga en el metro. Con la de las “lolitas” enseñando su piernas, pero nunca su escote. Me quedo con los últimos días en Nara y Tokio, donde pudimos saborear despacio su mundo.

    Descarto los vicios y errores de esta cultura, porque, como todas, es imperfecta, y no hemos venido a eso.

    Nos llevamos la mente y el corazón un poquito más abiertos. Y dejamos el alma pendiente deseando volver.”

    Tokyo desde el piso 52 de el Edificio Sumitomo

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  • Estoy de vuelta

    Pero con un jet lag muy jodido… Entre las horas de diferencia y la morriña japonesa, el retorno a casa está siendo más duro de lo esperado.

    Espero poder contar todo pronto. Hay muuucho que contar :D

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  • En Kyoto

    Ya dejamos Tokyo. Hemos pasado por Miyajima (preciosa) e Hiroshima (impactante). El wordpress del iphone no tira bien y no he podido actualizar antes. Hoy estamos en Kyoto: muuucho templo, mucha pateada y muy poco tiempo, asi que aqui os dejo ; Ya os contare mejor mas adelante. A seguir disfrutando ;

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  • Sayonara

    Mi último post antes de salir de viaje hacia Japón. Ha tardado en llegar, sobre todo por culpa de la oposición, pero al final está aquí. A partir de mañana, a descubrir un nuevo mundo, una nueva cultura, nuevas vidas…

    Intentaré ir contando desde allí nuestras experiencias (no creo que tengamos tantas facilidades para hacerlo en ningún sitio del mundo como desde allí…), aunque también me apetece desconectar un poco, así que si no escribo durante unos cuantos días, no os preocupéis, seguro que estoy bien :P

    Llevamos un par de días preparándolo todo, cargando el iPhone de traductores xD y guardando información sobre los sitios que vamos a visitar. De paso, he preparado (actualizado) mi álbum en Picasa, donde iré mandando alguna que otra foto desde allí (si es que consigo comprarme la cámara y hacerla funcionar)

    Sayonara, gente. Buen verano ;)

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